Solidaridad en Marcha | Lillimo Aubele
16109
post-template-default,single,single-post,postid-16109,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-theme-ver-10.1.2,wpb-js-composer js-comp-ver-5.1,vc_responsive
 

Lillimo Aubele

Lillimo Aubele

 “Este tiempo fue maravilloso, con experiencias increíbles que no olvidaré y que cambian, un poco, mi manera de ver la realidad…”

Hola, mi estancia en Arequipa llegó a su fin pero parece que recién hubiese llegado. Los tres meses pasaron volando y estuvieron llenos de nuevas, geniales y fascinantes impresiones y experiencias. Ya que fue mi primer viaje a Sudamérica, inicialmente tuve un poco de temor pero al recibir el afecto de mi familia de acogida, los profesores, y niños del colegio San Juan Apóstol las cosas mejoraron.

Ir a Villa Cerrillos, pueblo joven donde se ubica el colegio, fue fascinante y al mismo tiempo espantoso. Me lo había imaginado así pero las condiciones de pobreza en que vivían las familias no lo había imaginado de esa forma.

Ni bien llegué participé de la celebración por el día de la Madre y me sorprendió el compromiso y orgullo de los alumnos al realizar sus representaciones, al fin de la actividad las madres recibieron canastas con alimentos, eso me mostró que el colegio no sólo ayuda a los niños en su educación sino que también se preocupa por las familias.

Durante este tiempo enseñé inglés y matemática en la secundaria. Me llamó la atención la relación entre los profesores y los alumnos en comparación con Alemania pues los alumnos muestran mucho respeto por los profesores, por ejemplo: cuando un profesor(a) entra al aula se ponen de pie; en este sentido la relación es más íntima y amigable, así por ejemplo: un alumno, espontáneamente abraza a su profesor. Al mismo tiempo, me encargué del English Club donde enseñé a 10 jóvenes, repasábamos la gramática y el vocabulario con juegos y traducciones de canciones en inglés. Tenían muchas ganas de aprender, nos divertimos mucho. Durante el tiempo que estuve en el colegio el espíritu abierto y la franqueza de los niños no cambiaba .Al entrar al salón de clase escuchaba “La Miss!”, “Miss Lillimo!”, por todos lados. Ellos me abrazaban y me preguntaban palabras en alemán o me pedían que les cuente algo sobre Alemania que no exista en el Perú.

En conclusión este tiempo fue maravilloso, con experiencias increíbles que no olvidaré y que cambian, un poco, mi manera de ver la realidad. Estoy muy triste de regresar a Alemania porque me he enamorado del Perú por el modo alegre en que viven los niños a quienes les tengo mucho cariño. Es increíble, el tiempo pasó muy rápido.