Solidaridad en Marcha | Elizabeth Falconer
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Elizabeth Falconer

Elizabeth Falconer

“El colegio es un oasis para todos independientemente de quién eres; donde los estudiantes, profesores, trabajadores, voluntarios, y visitantes pueden encontrar a Cristo y el amor de Dios en una manera muy fuerte. ”

Yo soy de los Estados Unidos y me gradué de la universidad recientemente con un título de Psicología. Por muchos años yo quería trabajar como una voluntaria en otro país. Entonces, después de mucha oración e investigación, decidí viajar al Perú para vivir en Arequipa y ser una voluntaria en el colegio San Juan Apóstol por 5 meses.

Durante mi tiempo en el colegio yo trabajé como una ayudante del psicólogo Margo Aréstegui pero tuve muchos trabajos distintos en esta posición: estudié con algunos estudiantes en los temas de lectura y escritura, ayudé en un aula de inicial con un proyecto de investigación, e administré algunas pruebas psicológicas. Cada día era divertido y diferente, y todos mis trabajos eran interesantes para mí. Aprendí mucho sobre el tema de psicología en un ambiente profesional y después de mi experiencia en el colegio estoy segura de que quiero continuar en esta área para mi carrera futura.

Pero, el parte más impactante para mí era el colegio en general. San Juan Apóstol es un lugar alegre y centrado en Cristo donde los estudiantes pueden orar, crecer, aprender, divertirse, hacer amigos, y simplemente pueden ser niños. El gozo de los profesores en el colegio es tangible y su dedicación a sus estudiantes y sus éxitos es inspiradora. Obviamente era diferente de todos los estudiantes, profesores, y de casi cada persona en Arequipa. Pero, en el colegio siempre me sentía bien acogida aunque soy de otro país. El colegio es un oasis para todos independientemente de quién eres; donde los estudiantes, profesores, trabajadores, voluntarios, y visitantes pueden encontrar a Cristo y el amor de Dios en una manera muy fuerte.

El colegio es un lugar bueno para cada voluntario, siempre hay proyectos, trabajos, y maneras en que cada persona pueda ayudar. Pero, mi recomendación es que es necesario que tu corazón esté listo para la experiencia. Si, el trabajo es bien difícil y fatigoso (especialmente si tu primer idioma no es castellano) por lo tanto es necesario que siempre tienes mucha paciencia y una buena actitud. Pero, más de todo, te debes preparar el corazón para una experiencia de humildad, servicio, y contacto con una realidad de la vida muy distinta. Estoy segura de que soy una persona muy diferente después de mis cinco meses en Arequipa, principalmente a causa de mi tiempo trabajando como una voluntaria y a causa del amor de Dios. Todo es vale la pena y una experiencia de voluntariado en San Juan Apóstol es maravillosa e inolvidable.


I am from the United States and I recently graduated from my university with a degree in psychology. For many years I had dreamed of working as a volunteer in another country. After a lot of prayer and research, I decided to travel to Peru to live in Arequipa and serve as a volunteer in the school San Juan Apostol for 5 months.

During my time in the school I mainly worked as an intern to the psychologist Marco Aréstegui but I had many different jobs in this position: I studied reading and writing with students individually, helped with a research project in a kindergarten classroom, and I administered many psychological development tests to students. Every day was fun and different and all of my duties were very interesting and kept me busy. I learned a lot about the subject of psychology in a professional environment and after my experience in the school I am sure that I want to continue in this area for my future career.

However, the part most impactful for me was the school in general. San Juan Apostol is a very joyful place centered on Christ where the students can pray, grow, learn, have fun, make friends and simply can be kids. The joy of the teachers in the school is tangible and their dedication to their students and their successes is inspiring. Obviously I was very different than all of the students, professors, and basically every person in Arequipa. But in the school I always felt very welcomed despite the fact that I am a foreigner. The school is an oasis for everyone regardless of why you are; where students, teachers, workers, volunteers, and visitors can encounter Christ and the love of God in a profound way.

The school is a great place for every volunteer; there always are projects, work, and ways in which anyone and everyone can help. But my recommendation is this: prepare your heat for the experience. Yes, the work can be difficult and fatiguing (especially if your first langue is not Spanish) therefore it is necessary that you always have an abundance of patience and a good attitude. But most of all, you need to prepare your heart for an experience of humility, service, and contact with a reality of life very different from the norm. I am certain that I am a very different person after my five months in Arequipa, primarily because of my time working as a volunteer and because of the immense love God has for me. Every difficulty and challenge is worth it, and I say with confidence that an experience serving as a volunteer in the school San Juan Apostol is wonderful and unforgettable.